Instituto Dermatológico García-Legaz

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Toxina botulínica en el tercio superior: aplicación y efectividad

El rostro, una de las zonas más expuestas a la radiación solar y otros factores ambientales, es especialmente vulnerable al envejecimiento prematuro. Para muchas personas, las arrugas de expresión son los signos más evidentes y preocupantes de este proceso. 

Uno de los tratamientos esenciales en la medicina estética para combatir estas líneas de expresión es la toxina botulínica en el tercio superior del rostro. Aplicado con precisión este procedimiento ofrece grandes beneficios y resultados naturales para rejuvenecer tu apariencia.

Por eso, desde el Instituto Dermatológico García-Legaz queremos hablarte sobre este neuromodulador, su papel en la eliminación de arrugas de expresión y cómo realizar una correcta aplicación para garantizar tu seguridad. 

Importancia de la toxina botulínica en la medicina estética

La toxina botulínica, comúnmente conocida como bótox, se ha convertido en un recurso indispensable en la medicina estética por alta eficacia en el tratamiento de las arrugas de expresión y por mantener el equilibrio entre la estética y la expresión natural del rostro. 

Su capacidad para liberar acetilcolina en los terminales nerviosos inhibe la contracción muscular y permite la relajación de músculos específicos de la cara, frenando y suavizando así las líneas de expresión, principalmente en el tercio superior del rostro. 

El bótox es un tratamiento que actúa sobre la causa y no solo sobre las consecuencias del problema.

Marta García-Legaz Martínez

Las arrugas dinámicas, que aparecen con el movimiento, se vuelven estáticas y permanentes con el tiempo. Para tratarlas, se necesitan enfoques más complejos, como el uso de bótox o la combinación con ácido hialurónico. 

Por eso y para evitar que las arrugas se hagan estáticas, es fundamental comenzar con tratamientos preventivos cuando aún son dinámicas, entre los 27 y 30 años, o antes en personas con mucha gesticulación.

Beneficios del bótox

Los beneficios más destacados de esta opción popular entre los tratamientos antienvejecimiento, incluyen: 

  • Corrección de las líneas de expresión y prevención de la formación de nuevas arrugas.
  • Resultados que conservan la naturalidad del rostro.
  • Procedimiento mínimamente invasivo, indoloro y seguro al reducir al mínimo los posibles efectos adversos.
  • Personalización absoluta del tratamiento según las necesidades individuales de cada paciente.
  • Mejora notable de la calidad general de la piel.

Zonas de aplicación en el tercio superior facial

Cada paciente presenta una anatomía y dinámicas faciales únicas. Para optimizar el resultado y minimizar los posibles efectos adversos, es necesario un entendimiento profundo y una marcación precisa de los puntos de inyección al aplicar el tratamiento.

A continuación, te explicamos las diferentes zonas del tercio superior de la cara donde se puede aplicar neuromoduladores, así como la dinámica y los movimientos musculares involucrados.

Aplicación de toxina botulínica (Botox)

Zona frontal

La aplicación de bótox en la frente busca suavizar las arrugas causadas por la actividad del músculo frontal, que se activa principalmente al levantar las cejas y crea arrugas horizontales

Estos patrones varían entre individuos, por lo que es fundamental entender los patrones de contracción muscular y realizar un análisis detallado de los movimientos faciales antes de la inyección, observando el rostro tanto en reposo como en acción.

Zona del entrecejo

El entrecejo, o también conocido como glabela, es una de las zonas más tratadas con bótox debido a las arrugas que se forman al fruncir el ceño

Los músculos corrugador y procerus juegan un papel clave en la formación de estas líneas de expresión. El músculo corrugador tira de las cejas hacia el centro, creando arrugas verticales, mientras que el músculo procerus contribuye a la formación de arrugas horizontales en la zona inmediatamente superior a la nariz. 

La aplicación de neuromoduladores en la zona del entrecejo no solo mejora la apariencia, sino que también puede incrementar nuestra felicidad

Estudios demuestran que, al relajar el músculo corrugador responsable de la expresión de enfado, se reduce la actividad de la amígdala cerebral vinculada con emociones negativas como la ira, el miedo y la tristeza. Por eso, al ser menos capaces de fruncir el ceño, experimentamos menos emociones negativas, lo que contribuye a una mayor felicidad.

Zona periocular

Las patas de gallo son arrugas que se forman en los rebordes orbitarios externos debido a la contracción repetitiva del músculo orbicular de los ojos. El bótox ayuda a suavizar estas arrugas sin afectar el parpadeo ni su expresión natural.

El músculo orbicular rodea el ojo y se contrae al sonreír y al entrecerrar los ojos, creando líneas finas alrededor de los bordes exteriores de los ojos.

Tratamiento y aplicación de neuromoduladores en el tercio superior

Diversas son las técnicas de aplicación que se utilizan para asegurar la distribución uniforme de la toxina y lograr un efecto natural en el tercio superior. 

Marcación y personalización

Para adaptar el tratamiento a cada paciente, es crucial observar cómo los músculos faciales se contraen naturalmente durante la expresión y descanso. 

Realizar una marcación precisa y personalizada de los puntos de inyección de manera totalmente personalizada asegura que el tratamiento se alinee con las necesidades específicas de cada individuo, mejorando así, su eficacia.

Mala praxis

No confiar en profesionales puede provocar alguno de los siguientes problemas:

  • Dosis excesivas: el uso incorrecto de dosis de neuromoduladores puede resultar en una apariencia poco natural o rígida. Por ello, es esencial ajustar las unidades de toxina a la mínima cantidad efectiva, considerando la robustez de los músculos y las necesidades específicas del paciente. 
  • Inyecciones incorrectas: aplicar neuromoduladores en músculos incorrectos puede ocasionar asimetrías faciales, falta de eficacia en la reducción de arrugas o incluso ptosis palpebral (párpado caído). 

Por todo esto es fundamental confiar en profesionales que conozcan detalladamente la anatomía facial y realicen un mapeo preciso de tu rostro antes de proceder con las inyecciones. 

Frecuencia de tratamiento

La frecuencia adecuada de los tratamientos varía según las necesidades individuales y la respuesta de cada paciente. Por eso, es fundamental evaluar regularmente la respuesta muscular para adaptar tanto la frecuencia como las dosis requeridas.

Generalmente, se recomienda repetir el procedimiento cada 6 meses para mantener los resultados.

Marta García-Legaz Martínez

No obstante, este período puede extenderse con tratamientos continuados, los cuales pueden potenciar la plasticidad y la respuesta muscular.

Neuromoduladores en tercio superior, antes y después 

El análisis de los efectos antes y después de la inyección de neuromoduladores revela cambios significativos

Las arrugas dinámicas, como las líneas de expresión en la frente y entrecejo, disminuyen notablemente, dejando la piel con un aspecto más suave y rejuvenecido gracias a la relajación de los músculos responsables. 

Además, al limitar los movimientos musculares del tercio superior, este tratamiento actúa como una medida preventiva contra la formación de nuevas arrugas.

Simulación de antes y después de la toxina botulínica.
Simulación de antes y después de la aplicación de la toxina botulínica.

En resumen, existen soluciones efectivas para suavizar o prevenir la aparición de arrugas en el tercio superior de tu rostro. En el Instituto Dermatológico García-Legaz, comprendemos la importancia de proteger y rejuvenecer esta área tan visible de nuestro cuerpo y, por eso, ofrecemos tratamientos que garantizan resultados naturales y seguros.

Bibliografía 

  • Carruthers, A., & Carruthers, J. (Eds.). (2018). Toxina botulínica. Elsevier Health Sciences. https://books.google.es
  • LOPRESTI, D. I., & CIRUJANA, M. (2011). USO DE TOXINA BOTULÍNICA EN TERCIO SUPERIOR DE LA CARA. ESPECIALISTA EN OTORRINOLARINGOLOGIA. https://www.soarme.com
  • Sánchez, M. A. R. (2017). Protocolo de tratamiento toxina botulínica. Formación Alcalá Editorial. https://books.google.es

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